Capitulo 13: Realidad

-¿estas sorda o que? ¡Dennise te estoy hablando coño!
-¿Quieres saber que coño me pasa? ¿Que por que lloro? ¡Pues porque estoy harta, harta de esos niñatos que no paran de llamar vizca de mierda! ¿Tú me ves vizca? ¡¿Acaso estoy vizca?!- Dennise grita enfurecida de un lado para el otro, mientras sus ojos rojos e hinchados derraman lágrimas de rabia.
- ¿pero tu eres subnormal? ¿Te vas a poner así por lo que digan esos gilipollas de mierda?
-Si coño, si…. – Dice entre lagrimas – Porque me echan a mí la culpa de lo de Juan, me dicen que como iba mirando para atrás se dio con la farola, porque iba yo tras el. No lo aguanto… No lo aguanto….
-¿Sergio también?
-El que más.
Y mas y mas lagrimas recorren sus mejillas. Noelia, enfurecida abandona a su amiga y se dirige a donde estaban antes los demás. Las personas que me han metido con tu amiga.
Entonces los ve: Alberto, Sergio, Alba y Zahi. ¿Y Juan y Pablo?
Ahora camina más rápido, con más rabia dentro de su cuerpo. Pensando que metros mas abajo su amiga, la que ella piensa que es su mejor amiga dentro del grupo de la gente golosa esta llorando desconsoladamente.

 -¿Dónde coño estabas? – Pregunta Zahi con total despreocupación. Claro, ella no sabe que su amiga esta sufriendo. Sino, esa despreocupación desaparecería.
-¡Tu!-Señala a Sergio con su dedo índice, haciendo diferencia a la pregunta que la había formulado.- ¿Cómo te atreves? Sabes de sobra lo que esta pasando este año con su padre muerto ¿y sigues jodiendola la vida?
-¿Pero que dices Noelia? ¿Sabes que ahora Juan no estaría con Pablo en urgencias si no hubiera corrido detrás de el? Además ¿Por qué me hechas a mi solo la culpa?
-Porque supuestamente tú eres su amigo. Te conoce desde infantil y sois amigos y encima la insultas. Eres gilipollas.
Noelia ahora también entre lagrimas. Harta de esa discusión que no llega ningún lado. Corre. Corre para volver con su amiga.
Llega hasta su amiga, ambas llorando. Llorando por una traición, por algo que nunca pensaron que les pasaría. Que su mejor amigo y el chico del que esta enamorada fuera de esa manera.
Se dan un abrazo de esos que expresan todos, de los que no hacen falta palabras y se van.
-Es…pe…rar…me-  ambas se giran y miran como Alban baja corriendo hasta ellas.
-¿y los demás?
-Están bajando
-Vamos, no quiero que me vean así, y no quiero ponerme a hablar con ellos.-Dennise se seca las lágrimas con la manga de su sudadera y comienzan a andar.
Callejean entre las calles cercanas hasta que encuentran una sin salida y se esconden entre varios coches para no ser vistas.

-Pero haber que no me he enterado muy bien, cuéntamelo.

Dennise le cuenta lo que ha pasado a Alba. Noelia recapacita. Si es una imbécil, demasiado por enamorarse de un chico como aquel. Amor ciego. Como suelen decir algunas personas. O como dicen otras: Con el tiempo las personas muestran lo que son realmente. Si ella es lo que ha descubierto hoy. Entonces sin querer una pequeña lágrima llena de sentimiento sale de sus ojos, resbala por su cara y cae al suelo a la vez que emite un pequeño gemido. Si, a veces abrir los ojos y darse cuenta de las cosas duelen de verdad. Entonces recuerda esa canción que canto Dennise hace dos años en la fiesta de fin de curso: Guiarme por tus palabras

Guiarme por sus palabras
Fue mi triste perdición
Perderme en sus miradas
Me hizo recordar que no soy nada

Si. Sus miradas. Sus palabras. El. Su perdición. Otra lagrima y otro gemido, esta vez mas fuerte, soltando esa rabia que la come por dentro.
-¿Tía porqué lloras?
-Por… porque… Hoy me he dado cuenta… De que estoy enamorada de… un gilipollas.
La abrazan. Y por un segundo Dennise olvida que ha sido insultada por aquellos que piensa que son sus amigos. Pero no. Pronto vuelve a la realidad. Alguien les llama
-¿Que ha sido eso?
- Creo que es Zahi.

En ese mismo día. En un par de calles más allá de donde están ellas…

-¡Dennis! ¡Noelia! ¡Alba! – Grita Zahira. Lleva gritando lo mismo cerca de diez minutos y aun no hay respuesta.
Nada. Vuelve a fracasar.
-Me caguen la puta ¿Donde estarán metidas?
- No se, pero la próxima vez gritas tu. Me estoy quedado sin voz.
Una pequeña sonrisa de complicidad nace entre ellos. Si. Le gusta. Le gusta demasiado. Tiene una sonrisa bonita, muy bonita.
Vuelve a caminar. Giro a la derecha y después a la izquierda. Un largo silencio se nace entre ellos.
-Dalas otro toque.
Alberto saca su móvil de última generación y da a llamadas recientes. Aparecen tres números. En los últimos minutos los ha marcado más de cinco veces.

Tras dos pitidos contesta.


Unos segundo antes. En el callejón…

-¿Qué hacemos?- Vuelven a preguntarse otra vez.
Hace apenas un minuto que oyeron el grito de su amiga llamándolas. Aun no han decidido nada. Siguen escondidas entre montones de coches. Aunque saben que ninguna esta en disposición a ver al luz. Las lágrimas siguen amenazando con salir. En una por traición, en otra por empatia y en ella por amor.
Del bolsillo de Noelia vuelve a salir la canción de Maldita Nerea: Abril los ojos

Nuevo abril estrena otro disfraz
Hay un muerto encima del sofá
Viernes 13 rojo, otra vez impar.
 
Les enseña a sus amigas la pantalla de su LG, donde pone: Albero Clase. Junto a una foto de ambos. El la abraza por los hombro y ella por la cintura. Ella le besa la mejilla con los ojos cerrados y el pone una mueca. Esta claro que no es una de las mejores fotos que se hayan hecho para ponerla de llamada. Pero hay algo en esa foto que a Noelia le gusta.
 
Antes cuando estaba las tres empapadas de lágrimas no habían contestado al teléfono. Simplemente colgaban, no dejaban ni sonar la música.
 
-¿Si?
-¿Noelia donde estáis?
-Primero con quien estas.
Alberto mira a su acompañante que tiene la oreja pegada al teléfono escuchando la conversación.
-Solo Zahira y yo. Sergio se fue a urgencias para buscar a Juan.
Si eso es lo que ella quería saber. Si estaba Sergio. Y su amigo ha acertado.
-¿Dónde estáis?
-Detrás del bingo. En un callejón.
-Vale ahora nos vemos. No os mováis.
 Al poco tiempo los cinco vuelve a unirse otra vez. La tarde termina bien. Se quedan en un parque. Lejos de aquello que ha sucedido esa tarde interminable. Pero cerca de casa de Sergio.
Si el mismo parque de aquella foto. 
Recuerdos invaden la mente de Noelia. Recuerdos agridulces, amargos. Que la hacen llorar en silencio. Solo saca una conclusión de aquel día. A veces es mejor estar ciego que ver la realidad.
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Como podéis haber visto, este capitulo esta narrado en omnisciente, al contrario que los demás. Si os a gustado como lo he narrado comentarlo y así a partir de ahora los capítulos serán como este o en primera persona.
La ultima parte ha salido muy separada y no se el porque :S
Gracias y Un beso!

Capitulo 12: El golpe

-¡Tías! ¿! Donde estáis!?
- Aquí donde Gilgo, en la placita del Día veniros.
-Si, ya se donde es. ¿Habéis encontrado a Alberto?
-Si estamos con el.- cuelgo.
Me vuelvo y les cuento nuestra pequeña conversación. Y así sin previo aviso Sergio y Pablo salen corriendo avenida arriba, al igual que habían hecho Dee y Zahi minutos antes. Juan les sigue por detrás y yo corro al ritmo de Alba. No es que yo corra muy rápido, pero mas que ella si, ya que se cansa mas.
Corremos y seguimos corriendo, paso tras paso, zancada tras zancada. Una tras otra para llegar hasta Alberto.
-ahí… ya… - Digo entrecortadamente por la carrera.
Alberto, apoyado en un coche. Sus manos tiemblan junto a todo su cuerpo y los ojos ligeramente aguados.
-tío tu tranquilo que no te van a hacer nada. Yo estoy con tigo
-Sergio muchas gracias, pero aun así me vas a pegar. De esa no me libro.
-¡Mira Álvaro coño no digas esas cosas! Que no te vas a hacer nada. – Zahi le coje por la cara obligándole a sostener su mirada verdosa.
-Gracias Zahira, eso espero.
- No esperes, confía.
A  mi lado Alba apoyada en un coche respira agitadamente.
-¿Alba estas bien?
-Agua, necesito agua. – dice entrecortadamente.
-Dee entra en el Día a comprar una botella de agua, corre que ha Alba le esta dando un ataque de ansiedad.
- entra tu no te jode…
- De verdad Dennise mira que puedes llegar a ser asquerosa. –Digo mientras voy al Día a comprar.
Entro y busco entre estanterías y miles de productos de diferentes marcas, hasta que al final doy con una balda que contiene botellitas de agua de diferentes marcas. Busco y al final cojo la más barata. No es por racanear peor solo llevo cuarenta céntimos y la que cojo cuenta treinta y ocho.

-Toma- Le tiendo a Alba la botella y se bebe la mitad de un trago- ¿mejor?
-Si gracias
-Anda vamos a la avenida a sentarnos.
 Volvemos a la avenida a sentarnos, pero en la parte de arriba, donde Mario no pasa. Todos más tranquilos hablando sobre la amenaza de Mario. Todos estamos con Alberto, si le pegan a el, primero pasan por encima nuestra. Alba tiene un primo policía y dice que le llamara. Alberto sigue temblando pero menos, intenta tomárselo bien, pero a mi no me engaña.
Estoy sentada a su lado, compartiendo una fanta de naranja. De mi móvil sale música, Maldita Nerea.
- Anda quita esta mierda. – Sergio me quita el móvil y se lo lleva consigo.
Le empiezo a perseguir. Hace zigzag entre los bancos, farolas y personas de la avenida.
Se sube a una zona de hierva y de un salto me subo también y le persigo.
-¡Devuélvemelo!- Grito
- Uy, mensajes… - dice mientras toquetea mi móvil táctil. – Recibidos…. Vanesa, alba, mama…. Umm.. ¿quien es este tal Oscar que te dice: Bonita me ha gustado mucho lo de hoy, me  encantaría que lo repitiéramos, tus labios me vuelven loco? ¿Que tus labios me vuelven loco? – Lee en voz alta el mensaje.
Despistado le arranco de sus manos mi móvil.
-¿de que vas? ¿Cómo te atreves a leer mis mensajes? ¡Son primados sabes!- Grito enfurecida.
-¿Quién es Oscar?- Pregunta decidido Sergio.
-¡y a ti que mas teda! No e importa mi vida.
Primero lee mis mensajes sin permiso y encima pide explicaciones. Menudo niñato.
-¡Que me lo digas!- exige
-Que te peten- Digo enfadada.
Me vuelvo a sentar en aquella fría piedra de la avenida. Enfadada con ese niñato del que estoy enamorada. Si enamorada, pero de un gilipollas. Y mas gilipollas soy yo de enamorarme de un chico así.
-  ¿te listes con Oscar? – Pablo, que mientras estaba ensimismada en mis pensamientos se ha sentado a mi lado, me pregunta en voz baja.
Le hago una sonrisa tímida.
-Si –  Si, si me lié con el y fue el peor error de mi vida. El cuatro años mayor que yo, que me saca una cabeza, y no me gusta, porque no es guapo, ni muy feo, pero tiene la mentalidad de un niño de quince.
-Pero… pero… ¿enserio? ¿Me estas hablando enserio?
-Que si coño, que me lié con el, pero fue un gran error.

De repente un ruido suena. No es el típico ruido de un móvil, ni de los tacones de Zahi,  ni el de ningún coche. Es aquel ruido hueco. Como cuando golpeas con el puño una puerta o una pared, pero triplicado.

-¡Juan, Juan! – En poco tiempo todo se vuelve confuso.

Sangre, sangre y más sangre. La sangre baña todo su rostro. Labio partido, cera rota, ojo hinchado y varias rozaduras en toda su cara.
Segundos antes Juan estaba corriendo, intentando que Dee no le cogiera. Algo se interpone un su carrera, algo que le hace chocar y caer al suelo sangrando. Una farola de granito.
Juan gime una y otra vez, de dolor, mientras intenta abrir el ojo hinchado y tapar la hemorragia de la nariz.
-Clinex, papel, ¡ALGO!
-¡Vamos, coño vamos a la farmacia!- Cojo a Zahira del brazo arrastrándola hasta la farmacia de enfrente.
Gente, mucha gente llena la farmacia. Tiempo, demasiado tiempo de espera. Sangre, demasiada sangre derramándose.
-¿Perdonen?- Pregunto en voz alta – ¿Alguien puede darnos unos clinex? Nuestro amigo esta sangrando por toda la cara.
La gente empieza a sacar pañuelos, gasas y clinex mientras murmuran cosas como: ¿Qué le habrá pasado? Estos jóvenes… Siempre en peligro.
Salimos corriendo de la farmacia. Pero algo me hace detenerme.
- Toma llévalos tú. – digo dándole las gasas a Zahi.
Y hecho a correr calle hacia a bajo hasta que alcanzo mi objetivo. Sacudo su hombro varias veces, digo su nombre. Nada. Todo sigue igual. Nada.
Sigue para adelante, dando zancadas decididas. Sus ojos están bañados de lágrimas y su cara llena de furia.
-¡¿Me quieres decir de una puta vez que coño te pasa?!