Capitulo 2 :Yo no entindo a este chico

Martes quince de septiembre. Dos y veinte de la madrugada.
Estoy acostada en mi cama, con los auriculares del teléfono, escuchando todo mi repertorio de música como hago de costumbre antes de dormirme.
Me doy media vuelta, vuelvo a pensar en él.
Vuelvo a pensar en esa persona que me deja noches sin dormir, en el causante de las mayorías de mis lágrimas derramadas, en el dueño de mi corazón…


Estoy en el colegio, rodeada de alumnos de secundaria. Entro en secretaria, hay un montón de alumnos viendo las listas de aulas, niños más pequeños, niños del primer ciclo de secundaria. Hay gente  nueva, antigua, niños alegres y abrazando a sus amigos, felices por que les toca en la misma clase de sus amigos, otros tristes por que les toca solos, niños consternaos por no saber con quien ni donde les a tocado y otros alocados contando lo sucedido este verano.

Alguien me asusta haciéndome cosquillas en la cintura, no me sorprendo, no me hago ilusiones de que es el, esas cosas son típicas de Dennise.

-¡Hola!- nos abrazamos- ¿Que tal esta Zahira?- Zahira es otra chica del grupo, es nueva en el instituto y repetidora. Dennise la ha acompañado esta mañana. - ¿ya la has presentado a alguien de su clase?
- Sí, su clase es segundo B, la he presentado a Miriam, Maria y todas esas. ¿Alguna pregunta mas señorita policía?- Nos reímos, no me molesta que me llame policía, sinceramente a veces lo parezco con tanta preguntas. La meto un codazo flojito para no hacerla daño.
-¿policía yo?, si lo mismo ‘¡pa cotilla tu! – Estoy de coña, pero Dennise es muy temperamental y no se como se lo tomara.
-Si bueno…- siempre me dice lo mismo, previsible.- Quedan cinco minutos para que entremos, vamos al patio.

Bajamos las escaleras del patio y nos quedamos en el campo de fútbol, en la esquina. Al los escasos minutos aparece Vanesa y sus nuevas amigas. Desde el año pasado, se va con las otras. Para quedar suele venirse con nosotras, pero lo que es el instituto casi siempre esta con ellas.


- Hola – dicen todas. Nos dan dos besos a cada una y después se marchan para el edificio.

Por las escaleras aparece Alberto, mi Alberto. Es como mi mejor amigo, el que mejor me cae. Tengo que reconocer que en primero cuando llegué nueva al instituto estaba coladísima por el, es que tiene unos ojazos… Aparece acompañado de sus amigos.

- ¡Hey!- nos saluda Alberto. Extiende los brazos en forma de abrazo y nosotras llenamos el hueco que hay entre ellos.- joder cuento tiempo ¿no?- nos reímos.
- Joder ya ves ¿no? Como no te dignas a salir con nosotras…- digo yo de coña, siempre somos a sí.
Nos ponemos a hablar sobre lo hecho este verano, las novedades, la celebración del mundial y cosas por el estilo.
Mientras hablamos Dennise me da in codazo y con la mirada me guía a las escaleras.

Y allí se encontraba el, bajando las escaleras en medio se sus dos amigos: Juan un chico que según nosotros se parece a Justin Bieber por el pelo, pero no comparemos con Justin, Pablo, un chico bajito, pijo pero no muy guapo y por ultimo el, pero no menos importante, todo lo contrario.
Se llama Sergio, supera mi metro sesenta pero no por mucho, unos ojos marrones miel que brillan por si mismos, unos labios medianos que sueño con que sean míos, una pequeña cresta de un color moreno oscuro y un cuerpo bien formado.

Un cosquilleo recorre todo mi cuerpo, desde los dedos del pie hasta las raíces de mi cabello. Siento como mi pulso se acelera y mis mejillas aumentan su temperatura. Sigue bajando y paso a paso me pongo más nerviosa que nunca, más nerviosa que el día que me di cuenta que estaba enamorada de el, casi tan nerviosa como el día que le pedí salir y me contesto con un simple “lo tengo que pensar” ¿No hubiera sido más fácil decir un simple NO y dejarnos de tanta farsa?

Están apenas a unos pequeños pasos de nosotros, vienen hacia aquí, pero no, tuercen, siguen el mismo camino que havia seguido Vanesa y sus amigas hacia apenas unos minutos.
Ni un simple Hola, un una simple sacudida de mano en plan de saludo, ni una alzada de cabeza. Nada. Eso me entristece y me enfurece a la vez, me hace pensar que le incomodo después de todo lo que paso aquel último día que nos vimos.
Intento seguir la conversación de los de más, volver a la tierra.

-¡Hala ese móvil es le mismo que el mío- dice Dennise
-Ya me copie de ti- dice Alberto. Tengo que entrar en la conversación para volver a la tierra.
-¿Hace cuanto que lo tienes?- pregunto
-Desde hace un mes o por hay.
-Pues para tenerlo apenas un mes se te ha caído unas cuantas veces ¿no?- Sigo la conversación pero dentro de mí conciencia no paso de pensar en eso. Yo no entiendo a este chico.

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